La luz LED (diodo emisor de luz), conocida como “luz mágica”, se aplica de forma habitual en los mejores centros dermatológicos y de medicina estética.

Nuestra CPL Mask contiene el 100% de las luces Led del mercado, cada una de ellas aporta un beneficio específico para la piel ya que posee una longitud de onda diferente más o menos profunda.

Es un tratamiento no invasivo, no provoca ningún tipo de dolor o efecto secundario. No utiliza rayos ultravioletas por lo que no quema la piel.

La luz es absorbida de forma eficiente por la piel gracias a los CPL Active, y la energía se convierte en energía intracelular, lo que provoca una relajación y fortalecimiento de los capilares. La reacción fotoquímica y enzimática aumenta la actividad de las células, promueve el metabolismo y la síntesis celular. Multiplica el glicógeno y las proteínas. Estimula cinco veces la producción de colágeno, activando el cuerpo alcalino síntesis del factor de crecimiento y secreción del factor epidérmico.

EL ORIGEN Y LA CIENCIA DE LA LUZ LED

Los orígenes de la luz LED como terapia se remontan a la NASA, que descubrió sus beneficios en los tejidos de la piel cuando intentaba cultivar plantas en el espacio.
En sus estudios se percataron de que la luz LED influía en los tejidos siendo capaz de repararlos y curarlos después de heridas. Tras estos resultados la medicina siguió con las investigaciones y se descubrieron el resto de sus beneficios.

• Clinical Efficacy of Self-applied Blue Light Therapy for Mild-to-Moderate Facial Acne

• An open study to determine the efficacy of blue light in the treatment of mild to moderate acne

• Evaluation of self-treatment of mild-to-moderate facial acne with a blue light treatment system

• The use of light-emitting diode therapy in the treatment of photoaged skin

• A novel non-thermal non-ablative full panel LED photomodulation device for reversal of photoaging: digital microscopic and clinical results in various skin types

7 COLORES O LONGITUDES DE ONDA

BLANCO 830 nm.
Es la luz infrarroja y la base del resto de luces. Al ser la que tiene la longitud de onda más profunda, hace que las sustancias penetren en la piel y activa el metabolismo del tejido, descomponiendo el color de los puntos negros. También mejora las líneas finas de expresión y la flacidez de la piel.

ROJO 620-750 nm.
La luz antiaging por excelencia. Estimula y mejora la circulación. Incrementa la producción de colágeno y elastina, lo que hace que la piel tenga un aspecto más joven y se retrase la aparición de arrugas. Reactiva la regeneración celular. Suaviza arrugas y líneas de expresión. Cierra los poros y mitiga las manchas.

AMARILLO 570-590 nm.
Para tratar las arrugas más profundas y drenar la piel ya que mejora el intercambio de oxígeno en las células, que es lo que sirve para reponer su energía. Descompone el pigmento, mejora las rojeces y hongos. Mejora también el tono muscular de la piel.

VERDE 495- 570 nm.
Para los tratamientos de manchas e iluminar las pieles más sensibles. Regenera nutrientes de las pieles dañadas por el sol o por la edad unificando el color y nutre la piel envejecida, lo que da luminosidad.

AZUL 476-795 nm.
La luz estrella para el acné. Elimina la Porfirina, una de las sustancias que lo causan. Es el color indicado para reducir la inflamación en la piel y tiene una acción calmante muy efectiva para la hipersensibilidad. Reduce poros y granos.

TURQUESA 450-475 nm.
Para una piel iluminada si tienes los poros dilatados o buscas un efecto flash. Aporta oxígeno para las membranas y poros, mejorando así la energía celular y el tono muscular de la piel.

MORADO 380-450 nm.
Esta longitud de onda, que es una mezcla dual roja/ azul, elimina toxinas, equilibra y regenera tejidos, por lo que está muy indicada para el tratamiento de acné con marcas. Además, es la luz indicada para los postratamientos de medicina estética y postoperatorios.